Thursday, May 31, 2007

EL SEGUNDO ADOCTRINAMIENTO


Dice Jesús:

Mi lglesia ha conocido períodos de oscurantismo debido a un complejo de cosas diversas. No se debe olvidar que la lglesia, considerada como entidad, es perfecta como su Fundador; pero considerada como una colectividad de hombres tienen los defectos propios de lo que son los hombres.

Cuando la Iglesia, ―y en este caso me refiero como tal a la reunión de los altos dignatarios de Ella―, actuó según las disposiciones de mi Ley y de mi Evangelio, la Iglesia conoció tiempos brillantes de esplendor. Pero ¡ay cuando anteponiendo los intereses de la Tierra a los del Cielo, se manchó a sí misma con pasiones humanas!

Tres veces ay, cuando adoró a la Bestia de la cual habla Juan, o sea el Poder político, y se hizo su esclava. Entonces necesariamente la luz se oscureció en crepúsculos más o menos profundos, tanto por defecto propio de los jerarcas ascendidos por astucias humanas a aquel trono, o por debilidad de los mismos contra las presiones humanas.

Fueron estos los tiempos en los cuales se manifestaron los "pastores ídolos" de los cuales ya he hablado, como consecuencia, en el fondo, de los errores en todo. Porque si los cristianos fuesen como deberían ser, ya sean poderosos o humildes, no existirían abusos e injerencias, y no se provocaría el castigo de Dios que retira su luz a los que lo han rechazado.

En los siglos pasados, aquellos errores han producido los antipapas y los cismas, los cuales, tanto los unos como los otros, han dividido las conciencias en dos campos opuestos provocando ruinas incalculables de almas. En los siglos futuros, aquellos mismos errores provocarán el Error, o sea la Abominación en la casa de Dios, señal precursora del fin del mundo.

¿En qué consistirá? ¿Cuándo sucederá? Esto no es necesario saberlo. Solamente os digo que de un clero muy cultivador del racionalismo y muy al servicio del poder político, fatalmente produce un período muy oscuro para la Iglesia.

Pero no temáis. La profecía de Zacarías se une como eslabón a eslabón con la de Juan. Después de este período de trabajo doloroso en el cual, perseguida por fuerzas infernales, la Iglesia como la mística Mujer de la cual habla Juan, después de huir para salvarse refugiándose en los mejores y perdiendo en la mística, (digo mística) fuga los miembros indignos, producirá los santos destinados a conducirla en la hora que precede a los últimos tiempos.

Mano de padre y de rey tendrán los que deberán reunir las estirpes en torno a la Cruz para preparar la asamblea de Cristo. Ni una estirpe faltará a la llamada, con sus mejores hijos.

Entonces vendré Yo y contra todas las insidias y astucias, los atentados y los delitos de Satanás contra mi terrena Jerusalén, -la lglesia militante-, pondré mi poder como defensa.

Esparciré mi espíritu sobre todos los redimidos de la tierra. También sobre los que ahora sufren, expiando las culpas de sus padres, y que no saben encontrar salvación porque no se atreven a encaminarse a Mí, encontrarán la paz porque, golpeándose el pecho, invocarán, ―de una manera muy diferente de sus padres―, sobre ellos aquella Sangre ya esparcida, y que gotea continuamente de los miembros que fueron atravesados por sus padres.

Como fuente, Yo estaré en medio de mi rebaño totalmente restaurado, y lavaré en Mí todas las suciedades pasadas que el arrepentimiento ya habrá empezado a desvanecer.

En ese entonces, Rey de Justicia y Sabiduría, ahuyentaré a los ídolos de las falsas doctrinas, purgaré a la Tierra de los falsos profetas que en tantos errores os han hecho caer. Yo sustituiré a todos los doctores, a todos los profetas, más o menos santos o más o menos malvados, porque el último adoctrinamiento debe estar limpio de imperfección, debiendo preparar al Juicio final a los que no tendrán tiempo de purgación, pues serán llamados en seguida a la prueba tremenda.

El Cristo Redentor, cuya meta es redimiros y que nada deja de intentar para hacerlo, ya ha iniciado y acelera su segundo adoctrinamiento para combatir con voz de verdad las herejías culturales, sociales y espirituales, surgidas por dondequiera, y hablará con las señales de su Tormento. Ríos de luz y de gracia saldrán de mis Llagas; heridas que han muerto al Hijo de Dios pero que sanan a los hijos del hombre.

Estos carbones encendidos de mis llagas serán espada para los impenitentes, los obstinados, los vendidos a Satanás, pero serán caricia a los "pequeños" que me aman como padre amoroso. Sobre su debilidad descenderá esta caricia de Cristo para fortificarlos y mi mano los custodiará en la prueba la cual sólo resistirá quien me ame con amor verdadero. Serán una tercera parte, pero ésta será digna de poseer la Ciudad del Cielo, el Reino de Dios.

Entonces vendré no ya como Maestro sino como Rey, a tomar posesión de mi Iglesia militante, ya hecha Una y Universal como mi voluntad la hará.

Terminado para ella el secular trabajo, vencido para siempre el Enemigo, limpiada la Tierra por los ríos de la Gracia descendida por una última vez sobre ella para hacerla como era al principio, cuando el Pecado no había corrompido este altar planetario destinado a cantar con los otros planetas las alabanzas a Dios, y que por la culpa del hombre se convirtió en patíbulo de su Señor hecho carne para salvar la Tierra.

Vencidos todos los seductores, todos los perseguidores que con ritmo acosador han turbado a la Iglesia mi esposa Ella conocerá la tranquilidad y la gloria.

Juntos subiremos para una última ascensión, Yo y mis santos, a tomar posesión de la Ciudad sin contaminación, donde está preparado mi trono y donde todo será nuevo y sin dolor. Sumergidos en mi Luz reinareis conmigo por los siglos de los siglos.

Esto os consigue Aquel que por vosotros se ha encarnado en el seno de María y nació en Belén de Judá para morir sobre el Gólgota.

11-diciembre-43, página 649.


1 comment:

pili 9042 said...

Hola! Éste es un gran blog. Me ha sido de gran utilidad.
Un saludo.